Silbido agudo que sube con las vueltas y no estaba antes.
Humo azul: aceite pasando por los retenes del turbo.
Humo negro: mezcla rica, suele ser pérdida de aire en el circuito de admisión.
Pérdida de potencia y modo de emergencia.
Consumo de aceite sin pérdidas visibles.
Juego axial en el eje del turbo al moverlo con la mano.
Qué revisar primero
Pérdidas en el circuito de admisión: una manguera rajada entre el turbo y el intercooler da los mismos síntomas que un turbo gastado y cuesta cien veces menos.
Filtro de aire: saturado, hace que el turbo trabaje con depresión y chupe aceite.
Geometría variable: en los turbos VGT el mecanismo se traba con carbonilla. Se limpia.
Presión de aceite y estado del conducto de lubricación: el turbo gira a más de 100.000 vueltas y se lubrica con el aceite del motor.
Cómo alargarle la vida
Aceite en intervalo y de la especificación correcta. Es la medida que más pesa.
Después de un uso exigente, dejar el motor al ralentí un minuto antes de apagarlo.
No exigir el motor en los primeros minutos en frío.
Cambiar el filtro de aire en intervalo.
Si se cambia el turbo, cambiar también el aceite y el conducto de lubricación: la carbonilla del conducto viejo rompe el turbo nuevo.
Preguntas frecuentes
¿Se puede reparar un turbo?
Sí: se reemplaza el conjunto rotante y se equilibra. Hay que entregarlo con el diagnóstico de por qué falló, o vuelve a romperse.
¿El turbo necesita mantenimiento propio?
No tiene un service propio: su mantenimiento es el aceite del motor y el filtro de aire.
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